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A Juan Coloma lo recibió la big
band de Bob Sands. La banda hizo
una introducción al viejo
estilo, con detalles
instrumentales muy sólidos y el
ritmo apropiado para poner a
tono el cuerpo del respetable.
Público que llenó el auditorio
de Oviedo y que aplaudió una y
otra vez cada canción, cada
exhibición de solos o cada
tiempo de conjunto. Fue una
espectacular forma de levantar
el telón de los conciertos de
Cajastur y la Fundación Príncipe
de Asturias.
Juan Coloma apareció en escena
dándole a las notas de «Fly me
to the moon» para seguir con «You
make me feel». Al poco tuvo las
primeras palabras para el
espectacular soporte que lleva a
sus espaldas, la big band y el
sexteto de Horacio Icasto.
Vestido de traje, impecable y
sin una arruga, Coloma respeta
los cánones de los crooners
históricos y deja claro desde el
primer minuto el amor que tiene
por este estilo de música que ha
circulado durante décadas sin
desgaste: «Cuando yo era
pequeño, no hace tanto», bromeó
el cantante, «cayó en mis manos
un disco de Count Basie; soñé
que me gustaría cantar al lado
de una orquesta. Y aquí estoy
con Bob Sands, que decidió
montar una big band para
celebrar un cumpleaños». Y,
efectivamente, Bob Sands dejó
todo un repertorio de detalles,
tanto de dirección como de
interpretación al lado de su
gran orquesta.
Y para que nadie se quedara
fuera de los sinceros homenajes,
Coloma añadió con un punto de
humor: «No me parecía suficiente
una big band. Así que también me
acompaña el sexteto de Icasto».
Y a partir de ahí comenzó una
sesión con todos los modelos y
modos posibles: voz al piano,
big band y cantante, sexteto y
solista y todos juntos. También
se aproximó al público
inalámbrico en mano («Luck a be
lady»). El cuadro, el
espectáculo total, se completó
con un bailarín de claqué.
Tras las primeras canciones
interpretadas con big band, se
dio paso a una parte
instrumental del sexteto,
espectaculares Horacio Icasto al
piano y todo su grupo. Lo
siguiente fue la voz de Coloma
con el sexteto. Aparecieron
distintos registros y auténticas
perlas de la música popular,
que, además, eran un desfile por
el mapamundi: se escuchaba la
sensibilidad de la bossa, «Eu
sei que vou te amar», la
melancolía de «Caminito» (al
piano y ya en la segunda parte).
Antes habían asomado «All right
with me» y «Mundo raro», la
celebrada pieza de José Alfredo
Jiménez.
Y entre tanto desborde de los
grandes clásicos, los detalles
de los músicos que no cesaban.
El escenario estaba pobladísimo
y de cuando en cuando aún cabían
las sorpresas.
Así fue en los primeros compases
de Antonio Serrano con su
armónica o el sutil violín de
Ara Malikiam, que tuvo que
esperar algunos minutos en
escena mientras le colocaban el
micro adecuadamente. Era un ir y
venir de detalles musicales, que
se iban intercalando con la voz
de Juan Coloma. Su voz, como él
mismo explicó a este periódico,
la presta a distintos géneros,
aunque sí es cierto que el color
general es muy estadounidense.
Y para la recta final «One for
my baby», blues desgarrador, «New
York, New York», «Extraños en la
noche»...
En fin, la culminación de un
show que no olvidó ningún
detalle y que mantuvo divertido
y atento en todo momento al
público del auditorio ovetense.
La historia se repetirá hoy en
Gijón. Coloma regalará su
espectáculo en el Centro
Cultural Cajastur, colegiata San
Juan Bautista.. |
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