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Absolutamente vibrante. Cinco
tíos que saben lo que se traen
entre manos y que han formado
una banda poderosa y bien
engrasada.
Me lo comentaba una reputada
voz, con peso específico en esto
del jazz, al finalizar el
concierto del BOB SANDS QUINTET
el pasado sábado en el Bogui
Jazz de Madrid: "Estos tíos
tocan jazz igual que el Barça
juega al fútbol". A esa misma
voz le debemos que exista la
oportunidad de ver a quintetos
como el de Bob Sands en las
salas de nuestro Madrid, en
salas que juegan siempre tan en
el filo de la navaja o,
directamente, se cortan con ella
por designios de la burocracia.
Y, si él lo dice, convencido, no
seré yo quien le quite la razón,
porque la lleva.
Y es que el concierto del
quinteto del saxofonista
neoyorquino fue de los de
enmarcar: Absolutamente
vibrante. Pues eso, cinco tíos
que saben lo que se traen entre
manos y que han formado una
banda poderosa y bien engrasada.
Créanme, uno de los mejores
conciertos de jazz de cuantos (y
son cientos) el que suscribe ha
tenido oportunidad de presenciar
en su periplo por salas y
festivales.
El grupo formado por -el líder-
Bob Sands (saxo tenor), el
trompetista Chris Kase (también
con el fliscorno), el pianista
Pablo Gutiérrez, el
contrabajista Francisco López "Loque"
y el baterista Andrés Litwin,
empezó con una fuerza brutal
-memorable el primer solo de la
noche a cargo de Bob- un
concierto que no decayó ni un
solo segundo en intensidad por
entre grandísimas piezas
firmadas por el propio Bob, como
'Looking' o 'Sneaky', por el
pianista ('Esquinas') o por Kase
('Esperanto'). Para aquel que
aún considere que el jazz es
"una cosa aburrida para puretas",
contarles que, por momentos, el
concierto fue -salvando las
distancias, obviamente- algo así
como heavy metal llevado al palo
bop, con una banda que apuró una
tensión que mantuvo en ascuas a
un público que no podía evitar
arrancar a ovacionar y vitorear
los solos de los miembros del
quinteto.
El siempre excelente sonido del
Bogui -los técnicos Deme Gómez y
Edu Blanco, sobresalientes en su
faceta, de nuevo- ayudó mucho
para poder meternos dentro del
complejo y bien ordenado marasmo
de armonías y melodías del
quinteto, en el que Bob supo dar
cuartelillo a sus compañeros,
que brillaron, como digo, en los
solos -y de qué manera-, y entre
el que el tenorista dejó
momentos tremendos como esa
impagable revisión, cálida y
tierna, de 'I thought about you'
o como en el enérgico 'Now and
again' con el que se
despidieron. |
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