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El neoyorquino Bob Sands llegó a
Europa hace 11 años con la
orquesta de Lionel Hampton y
decidió quedarse para ampliar
sus horizontes. Era un joven
cualificado, se graduó en
saxofón clásico en Eastman y
realizó su trabajo de graduado
en la escuela de música de
Manhattan estudiando jazz.
En un primer momento sus planes
eran establecerse en Paris,
pero, tras un concierto en
Madrid, se quedó e hizo su vida
allí. Los primeros años fueron
de transición cultural, debido
al choque de su personalidad
brass con los ritmos latinos. El
afirma que pasó estos primeros
años escuchando la frase
“tranquilo, tómatelo con calma”.
En su tercer año en Madrid
empezó a sentir que dominaba el
español, lo cual el define como
“ser capaz de ganar una
discusión con tu pareja sin
tener que recurrir al ingles”.
Pero el ya ha pasado esta
transición y Madrid le ha
acogido en su corazón.
Durante semanas, antes de que
asistiera a su actuación, muchos
madrileños me repetían “Tienes
que escuchar a la Bob Sands Big
Band”.
Actúan los lunes alternos en el
Café Berlín para un público de
aficionados.
Él mismo me presentó con orgullo
a su banda diciendo que eran
algunos de los mejores músicos
de Madrid. La banda está
integrada por 5 saxofones, 4
trombones y 4 trompetas junto
con un piano, guitarra, contra-
bajo y batería.
Tocan el repertorio clásico
habitual de las Big Bands
americanas, con arreglos de
Sammy Nestico, Count Basie,
Buddy Rich y Thad Jones.
Bob Sands parece tener la
intención de propagar el
evangelio del verdadero swing.
Todos sus músicos son del más
alto calibre y el trabajo en
solitario de todos ellos es
excelente. Los solos de Bob
Sands tienen un estilo
exuberante, masculino y muy
perfeccionado con una tonalidad
oscura en alto y soprano.
Israel Sandoval destacó en la
guitarra y Chris Kase realizó
una contribución excelente con
la trompeta. Prácticamente la
mitad de los músicos eran
americanos, incluyendo una mujer
al trombón. Bob Sands dirige la
banda con brío, hechizando a la
audiencia con su personalidad de
showman y compartiendo con esta
su profundo amor por el sonido
Big Band y su alegría de tener
la oportunidad de tocar ese tipo
de música que es prácticamente
desconocido en Europa.
Cuando le pregunté por qué ha
establecido su vida en Madrid su
respuesta fue “Paris no me echa
de menos, Nueva York se maneja
sin mi, pero Madrid me necesita” |
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