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El jazz español de nuestros días
ha dejado de ser imagen para
convertirse en espejo universal,
en música internacional con
exclusiva denominación de
origen.
Al margen de las geniales
excepciones que protagonizaron
músicos como Tete Montoliu,
Xavier Cugat o Pedro Iturralde,
esta realidad empezó a definirse
a partir de la década de los
ochenta, momento en el que
nuestros jazzistas entendieron
que la verdad no estaba ahí
fuera, sino en su propia casa.
La conclusión llegaba con varios
años de retraso, pero descubría
muchas de sus razones en el
desembarco de un nutrido número
de jazzistas extranjeros
dispuestos a fijar su residencia
entre nosotros. Madrid y
Barcelona tomaban el testigo de
otras capitales europeas como
París y Londres y la escena
jazzística española se aprestaba
para recibir a nuevos e ilustres
ciudadanos “guiris”, como los
saxofonistas Bobby Martínez y
Bob Sands, los trompetistas
Jerry González y Chris Kase, o
los pianistas Joachim Khün y
Joshua Edelman, entre otros
muchos más; todos ellos son el
recambio de veteranos como
Horacio Icasto, Carlos Carli,
Horacio Fumero o Peer Wyboris y
artistas añorados como Lou
Bennett o Dave Thomas.
Sangre latina
La actualidad discográfica de
estos nuevos guías jazzísticos
coloca a dos estadounidenses con
sangre latina en la primera
línea. Así, el saxofonista y
flautista de origen cubano Bobby
Martínez asiste, a comienzos de
abril, al lanzamiento de Latin
Elation (Espacio Creativo/Karonte),
con el que celebra sus quince
años de residencia española.
Profesor asociado a la Escuela
de Música Creativa de Madrid,
este artista nacido en
Filadelfia se dio a conocer al
mundo gracias a su participación
en la Miami Sound Machine, del
todopoderoso Emilio Estefan,
aunque su currículo adquiere
justa notoriedad mediante sus
alianzas creativas junto a
jazzistas de la talla de Pat
Metheny o Jaco Pastorius. Su
nuevo álbum incluye ocho
composiciones originales e
invitados mayores como el
también saxofonista y flautista
Paquito D’Rivera, el trompetista
Mario Morejón “El Indio” y el
pianista israelí Alon Yavnai.
Por su parte, el fundador de
Fort Apache Band, Jerry
González, también aguarda la
publicación de uno de sus
proyectos discográficos más
ambiciosos, Music for Big Band
(Universal), que llegará a las
estanterías españolas el próximo
mes de junio. De este modo, el
trompetista y percusionista
aparca momentáneamente a sus
Piratas Flamencos para
entregarse a la verdad fogosa y
exuberante de las grandes
orquestas de jazz latino.
Antiguo escolta de jazzistas de
ley como Dizzy Gillespie o McCoy
Tyner y popes latinos como Eddie
Palmieri o Chico O’Farrill, este
neoyorquino de origen
puertorriqueño aterrizó a
finales de los noventa en Madrid
para quedarse una semana y su
estancia ya suma más de un
lustro.
Agitador de numerosas noches
musicales madrileñas, Jerry
González se ha convertido en una
de las presencias más
estimulantes e imaginativas del
jazz latino y el universo
flamenco.
Otro neoyorquino aupado a la
actualidad jazzística es Bob
Sands, un saxofonista que llegó
a España en los ochenta como
miembro de la orquesta del
vibrafonista Lionel Hampton;
desde entonces, ha cambiado su
Manhattan natal por Madrid.
Asiduo personaje del Café
Berlín, desde hace varios meses
el también compositor y
arreglista viene dedicando todos
sus esfuerzos a su propia big
band, con la que el año pasado
ocupara un espacio de honor
dentro del 40º Festival de Jazz
de San Sebastián. El colectivo
acaba de presentarse igualmente
en el reciente Festival de Jazz
de Melilla, donde ha repetido
excelentes calificaciones.
Músicos valiosos
La nómina de jazzistas foráneos
que hoy forman parte del
vecindario jazzístico español se
amplía con otros músicos
valiosos como los pianistas
Joshua Edelman y Tony Heimer, el
trompetista Chris Kase, los
saxofonistas Malik Yaqub y
Andzerj Olejnizak, el
contrabajista Tom Warburton o el
baterista Nirankar Khalsa.
Mención especial merece el caso
del pianista alemán Joachim Khün,
establecido en Ibiza desde hace
quince años. Icono del jazz
europeo y la música de
vanguardia, el germano ajusta
estos días la maquinaria de un
trío con nombre revelador,
Iberia, y que completan el
baterista alicantino Ramón López
y el contrabajista gallego Baldo
Martínez. La génesis del
proyecto se inicio en diciembre
pasado, aunque su estreno
oficial no llegará hasta este
verano, donde ya tiene citas
confirmadas en los festivales de
jazz de Boadilla del Monte
(Madrid) y San Sebastián. |
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